¿De verdad que importa la vida de estos negros?

«¿#BlackLivesMatter?» Muy poco.

Más…

(VÍDEO BRUTAL) «¿#BlackLivesMatter?» Muy poco. Y a los que menos, a los negros GRAPHIC: BlackLivesMatter? Black people don’t care about negro life

 

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Les ofrecemos un testimonio gráfico que ilustra, por si solo, esa rara capacidad de algunos para defender algo y hacer lo contrario. Por si no se habían dado cuenta, el movimiento «#BlackLivesMatter» es una estafa socialista, violenta en grado sumo y compuesta de individuos a los que no les importa nada la vida de blancos, negros, o café con leche.

Pero no lo decimos nosotros. Lo muestran las siguientes imágenes: ustedes las ven, y ya se forman su propia opinión.

Para ellos parece no lmportarles

 

Histeria de Pardillos

Estúpid@s con mascarilla

Luna

   «La economía, estúpido» fue la frase clave en el equipo de campaña electoral de Bill Clinton en 1992 en su enfrentamiento contra George H. W. Bush (padre), para centrar su campaña en los problemas económicos de los votantes y así lograr dar la vuelta a las encuestas y convertirse en presidente de los Estados Unidos. La frase se ha popularizado como «es la economía, estúpido» y la estructura de la misma ha sido utilizada para destacar las claves que se consideran esenciales en la resolución de cualquier problema, sea la materia que sea.
No es ningún insulto, es una fórmula ampliamente utilizada internacionalmente para reclamar la máxima atención sobre la cuestión que se considera como la clave esencial de la resolución de una crisis.
Así es como empleo la frase, “es el colapso, estúpido”, en este artículo de opinión, para determinar cuál es para mí la clave en la…

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La Neolengua del Nuevo Orden Mundial

Lili

La Neolengua del Nuevo Orden Mundial

Es cierto que un idioma no puede ser machista de por sí, las palabras no tienen esa capacidad, sino que es la sociedad quien le da esas connotaciones sexistas a ciertas palabras o expresiones. Para combatir este hecho, ha surgido el llamado “lenguaje inclusivo”, una manera de utilizar el idioma en vista de aumentar la presencia del género femenino, de intentar borrar el contenido peyorativo del femenino de ciertas palabras o de eliminar para siempre terribles expresiones sexistas y absurdas sobre las mujeres.

No solo eso, los movimientos feministas en busca de la igualdad de género han tomado el idioma por bandera y ciertas frases como consignas de sus reivindicaciones. Así han surgido el “NO ES NO”, “NI UNA MÁS, NI UNA MENOS”, o la campaña de Oxfam Intermón de #MeNiegoA.

En traducciones TRIDIOM queremos unirnos a esta lucha y hacer nuestra…

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Tele basura

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   La degradación de la televisión en los últimos años ha corrido pareja a la degradación cultural de la propia sociedad. El término “telebasura” ha surgido para designar a un tipo de televisión, en concreto, que ha sido objeto de críticas por su baja calidad o su objeto basado en el cotilleo, pero que no ha tenido una definición clara. Por una parte, este tipo de programación recibe acusaciones de todos los males sociales, pero por otra es defendida, como el modus vivendi de quienes la realizan y una opción que las audiencias eligen libremente y que debe ser respetada. Esto nos plantea algunas preguntas: ¿Qué es exactamente la telebasura? ¿Es objetivamente censurable o recibe críticas desmedidas? ¿Ante sus buenas audiencias, es lo que, realmente, la gente quiere ver? ¿Es una televisión popular frente a otra más intelectual? ¿Es una forma legítima de ganarse la vida, para quienes trabajan en ella? ¿Todo vale en televisión, mientras tenga audiencia? ¿Cuál es el límite al mal gusto?

Para empezar, tenemos que designar lo que no es telebasura, a efectos que verdaderamente importan. La telebasura no la componen los programas técnicamente mal hechos o con pocos medios o con profesionales inexpertos, ni los de entretenimiento simplón, sin contenido educativo ni, mucho menos, los que, simplemente, no nos gustan a cada uno. No son retrasmisiones deportivas de juegos pintorescos ni películas de serie b ni videos que no entran ni conexiones fallidas. La telebasura, por tanto, no es cuestión de gustos, sino una realidad objetiva, y no es cuestión, tampoco, de medios técnicos, sino de ética.

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La televisión puede educar y entretener. Aunque es fantástico que eduque, el simple entretenimiento ya es un valor en sí mismo. No podemos obligar a un programa televisivo a que tenga un contenido intelectual, cultural o educativo concreto. Si lo tiene, mucho mejor, pero no es algo exigible, porque la mera distracción, ya es, en sí, positiva. Lo que sí le podemos demandar es que no deseduque. Si un espacio televisivo contiene valores éticos remarcables, tanto mejor, pero no tiene por qué tenerlos, no es algo a lo que esté obligado. Sí que podemos exigir, en cambio, que no sea inmoral, que no contenga un déficit ético, que no ofrezca contravalores negativos. La telebasura no es, por tanto, el mero entretenimiento desprovisto de contenido cultural, mientras este entretenimiento no quebrante normas éticas básicas.

Podemos definir ya lo que entendemos por telebasura: aquel espectáculo televisivo basado en el morbo que produce ver a personas en situaciones de menoscabo de su dignidad. En la edad media existía un espectáculo consistente en que personas discapacitadas se peleasen y auto-humillasen en el barro, a cambio de unas propinas. Nuestra telebasura sería el equivalente a ese espectáculo, a esta feria de fenómenos.  Una discusión sobre si una fulana hipersiliconada masturbó o no a un gigoló de folclóricas retiradas, una entrevista a un torero sobre su posible hijo putativo, un debate sobre cualquier tema, político, social o personal, que está a punto de llegar a las manos y en el que se producen insultos e imprecaciones, o una cámara espía que nos permite contemplar a personas en situación intima, más o menos incómoda o denigrante, serían ejemplos. Nuestra feria de fenómenos actual. En todos los casos, el sentido del espectáculo consiste en degradar la dignidad de sus participantes, independientemente de que estos se presten voluntariamente a ello a cambio de dinero, promoción o ambos. Resultan evidentes los problemas éticos que, al margen de gustos, plantean estos programas. No son simplemente amorales, sino directamente inmorales.

El éxito de la telebasura explicado por la ciencia

 

Tenía un profesor, que denominaba los programas de cotilleo como pornografía de baja intensidad. Estoy de acuerdo, salvo por la atribución de intensidades. La pornografía de baja intensidad es la de la gente teniendo sexo. Al fin y al cabo, el sexo, en sí mismo, no tiene nada de particular y es su trivialización y su comercialización lo que plantea, en la pornografía, problemas morales, dado que frivoliza algo tan importante para la intimidad de las personas como su sexualidad, lo que, de manera indirecta, puede menoscabar su dignidad. ¿Cómo no considerar, entonces, a la pornografía del cotilleo, como la de alta intensidad, cuando su objeto, precisamente, es regocijarse con la humillación y la perdida de dignidad de sus protagonistas de manera directa e inequívoca?

Suele argumentarse, que la telebasura es lo que la gente quiere ver, pero esto, ni es excusa ni es del todo cierto, pese a las buenas audiencias que cosecha. No es excusa porque, como decimos, el reproche a estos programas es objetivo, no depende de gustos o valoraciones personales o subjetivas, sino que es de naturaleza ética, de modo que, aunque fuera cierto que estos programas son lo que demandan los espectadores, eso no los justificaría. Pero es que tampoco es así. Por una parte, porque los gustos de los telespectadores también se educan, hasta cierto punto, con lo que les ofrece la parrilla televisiva. Siempre hay, desde luego, un margen de libertad en lo que uno ve y lo que no, pero indudablemente está muy mediatizado por aquello que se nos ofrece y por cómo se nos ofrece.

Si en lugar de educar a los televidentes en la aceptación de la telebasura, se les hubiera educado en una televisión con un contenido ético mayor, estos programas serían más demandados. Por otra parte, el éxito de la telebasura es relativo. Ciertamente, la ve mucha gente, pero también mucha la rechaza. Esa cantinela de “la ve todo el mundo” es una falacia. Por mucha gente que la vea, mucha más se abstiene de hacerlo, y no poca la critica. Por desgracia estamos perdiendo, a fuerza de repetición, la capacidad para escandalizarnos por la basura televisiva. No es que los espectadores la demanden, pero sí, cada vez más, la consumen, por inconsciencia o hastío.

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Otro factor que explica las buenas audiencias de estos programas, es como saben revestirse de un aura de acontecimiento llamativo, aunque no necesariamente en un sentido positivo. Funciona un poco como los accidentes de tráfico. Nadie quiere que se produzcan, pero cuando uno se tropieza con uno, en la carretera, mira hacia él. Despiertan nuestra curiosidad porque son sucesos relevantes, negativos, pero relevantes. Algo trascendente ha ocurrido en la carretera, algunas personas han resultado heridas o, en el peor de los casos, muertas. Es algo trascendente, aunque no nos incumba. La telebasura juega con esa curiosidad. Si uno llega cansado a casa y pone la tele, un debate sesudo sobre una determinada cuestión puede resultarle aburrido y llevarle a cambiar de canal, pero si encuentra gente gritando y peleándose, incluso realizando conatos de agresión física, es posible que permanezca más tiempo en ese canal. Eso no significa que esta persona quiera ver un debate sórdido, convertido en una batalla campal de mala educación e insultos. No es eso lo de demanda como espectador. Simplemente le cuesta cambiar más de canal, porque percibe que está pasando algo relevante, algo que llama su atención. Gritos, insultos, tal vez agresiones. No es positivo, no es edificante, pero permanece unos minutos más presenciando el espectáculo, esperando a ver qué pasa, si llega o no, la sangre al rio.

Obviamente, que la gente tenga interés por los accidentes de tráfico, no quiere decir que haya que provocarlos voluntariamente, para entretener a los conductores. Que las situaciones humillantes y el menoscabo de la dignidad de las estrellas televisivas, llamen la atención y congreguen a un buen número de espectadores delante de las pantallas, no quiere decir que haya que provocar esas situaciones sórdidas voluntariamente. Hacerlo podrá conseguir audiencia, pero sigue siendo inmoral y detestable, una indignidad para quienes participan de ellas y para quienes las contemplan.

   La Real Academia Española denomina telebasura al “conjunto de programas televisivos de contenidos zafios y vulgares”. Pero la telebasura es una fuente de beneficios económicos porque realiza programas de bajo coste buscando altas audiencias, para ganar dinero con la publicidad. De hecho, se la utiliza para atraer a más telespectadores.

En la telebasura se utiliza el sensacionalismo, la vulgaridad, el morbo, la obscenidad, los acontecimientos impactantes… Se utiliza la vida de personajes famosos o famosillos sin respeto alguno por la privacidad ni los derechos fundamentales de la persona… Otras de sus características son:

  • Manipular la información.
  • Convertir la miseria humana y el dolor en un espectáculo.
  • Usar un lenguaje lleno de gritos e insultos en vez de fomentar el diálogo.
  • Organizar auténticos juicios mediáticos paralelos donde las personas atacadas no tienen posibilidad de defenderse ni de desmentir eficazmente lo que se dice de ellas…

Este tipo de programas basura acaban por acostumbrar a los espectadores a temas sin ningún contenido valioso. Una consecuencia de esto es que otros programas que sí son respetuosos con la verdad o son de interés social o cultural van desapareciendo de las programaciones televisivas, siempre atentas a la audiencia.

El psiquiatra Enrique Rojas dio la voz de alarma ya hace tiempo, advirtiendo que la telebasura puede provocar conflictos familiares; puede favorecer personalidades enfermizas; puede alterar nuestro equilibrio emocional; mata nuestro tiempo; contiene altas dosis  de modelos erróneos que influirán negativamente en nuestra vida y puede ser causa de una muerte lenta de nuestros proyectos e ilusiones

Todos son iguales

 

No fue por 12 monedas de plata, pero sí por casi 12 millones de euros. Al fin, la Residencia de Tiempo Libre, un bien público desde siempre, al servicio de las clases trabajadoras desde que se construyó, ha sido liquidada al mejor postor.

De nada han servido las miles y miles de firmas recogidas durante muchos meses por las calles y plazas de Cádiz y entregadas en el Ayuntamiento. De nada sirvieron las reclamaciones e impugnaciones puestas de modo oficial en el Ayuntamiento de Cádiz. De nada los comunicados de prensa para que este bien público no se perdiera. De nada las intervenciones en los plenos del Ayuntamiento para que esto no sucediera…No escucharon a nadie.

El Ayuntamiento votó por unanimidad para que esto fuera posible. Todos los partidos votaron a favor. Ninguno siquiera se abstuvo y así se le puso la alfombra roja para que la Junta de Andalucía pudiera pasear a placer para realizar su ansiada operación de lucrarse a costa de lo público haciendo caja.

Y que no nos digan que el hotel va a dar muchos puestos de trabajo porque en Tiempo Libre llegaron a trabajar hasta más de 130 personas y con un trabajo de más calidad que el que pueda ofrecerle la empresa privada.

Tiempo Libre debería haber tenido el uso que siempre tuvo: público. Debería haber seguido como una Residencia de Tiempo Libre para los trabajadores y sus familias, como la tienen las demás poblaciones de Andalucía. Cádiz ha sido la única que la ha perdido, aunque me da la impresión que están deseando hacer lo mismo con otras para seguir haciendo caja. Les da igual lo público.

En Cádiz no se va a construir un espacio hotelero de uso social, como algunos ingenuamente nos dijeron. Un espacio tan goloso, en primera línea de playa- de una de las mejores playas de Europa- es un bombón muy apetecible para cualquier grupo hotelero porque es negocio seguro. Se va a construir un hotel de 4 estrellas.

¡¡Cómo nos mintieron para cerrarla y especular con su venta!!

Que si tenía aluminosis..que si legionella…Ahora el nuevo propietario puede mantener la estructura si lo desea..Ya no tiene aluminosis ni legionella…Ha desaparecido por arte de magia…

Adiós a ese espacio público. Uno más que se pierde en Cádiz. Ya perdimos la Residencia del Mayor Micaela Aramburu, construido con dinero público de todos los gaditanos y que el anterior equipo de gobierno entregó a la empresa privada para hacer negocio.

Y así vamos en Cádiz, ante el silencio cómplice de los numerosos colectivos sociales más representativos de la ciudad que no se han preocupado de estos asuntos, con la excepción de algunos grupos minoritarios.

Clara Schumann dos siglos después de su nacimiento

Resulta digno de admiración el hecho de que, hace 200 años, un solo personaje se dedicara a ofrecer conciertos de piano por todo el mundo, componer obras musicales, impartir clases como docente, ocuparse de la edición de cartas e incluso de partituras de otros músicos y que, además, formara parte de la vida musical más activa, siempre sin descuidar su parte familiar.

Parece aún más sorprendente si consideramos que todo eso lo llevó a cabo una mujer, Clara Schumann –Clara Wieck de soltera– de quien se conmemora el bicentenario de su nacimiento este 13 de septiembre.

Infancia y juventud artísticas

Clara Wieck nació en 1819 en un hogar de músicos. Su padre, Friedrick Wieck, era un afamado maestro de piano y tenía un negocio de venta de pianos y partituras, y su madre era cantante. Desde su niñez, recibió una formación musical minuciosa a partir de una rutina estricta que, rápidamente, dio sus frutos.

Así, la joven Clara Wieck se convirtió en una de las intérpretes más jóvenes y laureadas de la historia. Ejemplo de ello es que, con solo 11 años, ofreció su primer recital de piano en la Gewandhaus de Leipzig, una de las salas más importantes de la Alemania de la época, y con 12 años ya se encontraba de gira en París, con éxito, una antesala de las triunfantes giras que llegaron después.

Clara Schumann en 1838
Clara Schumann en 1838 Andreas Staub / Wikimedia Commons

Cuando Clara Wieck tenía 11 años, llegó a su casa un alumno de piano llamado Robert Schumann. Su intención era recibir formación pianística bajo la tutela de Fiedrick Wieck. Aunque Robert era nueve años mayor que Clara, y a pesar de que el maestro no veía muchas posibilidades en la carrera performativa del muchacho, se comenzó a fraguar una admiración mutua entre ambos jóvenes, lo que significó el inicio de su historia de amor y de una fructífera relación musical.

Robert y Clara Schumann no solo crearon una familia con ocho hijos, sino que esta última se convirtió en la principal intérprete de las obras de su esposo, difundiendo su legado.

La vida de Clara Schumann estuvo rodeada de tragedias en lo personal: la separación de sus padres, la oposición paterna a su matrimonio, la muerte prematura de algunos de sus hijos, la enfermedad mental y el fallecimiento de su esposo en 1856, cuando ella tenía tan solo 37 años. Sin embargo, su talento y su fuerza le permitieron desarrollar diferentes facetas que la consagraron como una figura clave de la música en el siglo XIX.

Pianista, compositora y editora

Durante toda su vida, Clara Schumann destacó como pianista. A este respecto, su nombre ha pasado a la historia como el de una de las mejores pianistas del siglo XIX, como solista pero también como parte de agrupaciones de cámara en las que compartió escenario con otros músicos de élite, como los violinistas Joseph Joachim o Wilma Norman-Neruda y el vilonchelista Carlo Alfredo Piatti, entre otros.

Además de obtener excelentes críticas en los conciertos ofrecidos por todo el mundo, se considera que Clara Schumann puso de moda las interpretaciones de memoria, sin partitura, a partir de una de sus actuaciones públicas en 1828, algo que ha marcado el devenir de los conciertos posteriores.

Asimismo, a lo largo de su existir, Clara Schumann se dedicó a la composición musical. Entre su legado, destacan especialmente sus 23 composiciones con Opus. Dado su perfil como intérprete, especialmente son composiciones para piano solo, pero también para música de cámara y para orquesta, siendo su Concierto para piano y orquesta Op. 7 ejemplo de esto último.

Clara Schumann también llevó a cabo labores de edición. No solamente se ocupó de editar las cartas de su esposo, sino que es la responsable de la publicación de la obra completa de éste, en cuyas ediciones siempre se incluye el medallón del matrimonio, evidenciando la igualdad entre ambos.

Profesora y cabeza de familia

Además de las actividades anteriormente señaladas, Clara Schumann también ejerció la docencia. En 1878 se convirtió en la primera mujer en trabajar como profesora en el Conservatorio Hoch de Frankfurt am Main, donde permaneció hasta 1892, tan solo cuatro años antes de morir.

Más allá del Conservatorio, también fue profesora privada. Era habitual que pianistas de toda Europa y América llegaran a Frankfurt para tomar clases particulares y muchas madres querían que sus hijos aprendieran con ella o con su método. Sus hijas Marie y Eugenie la ayudaron a hacer frente a tal demanda, de manera que la propia Clara Schumann solo aceptaba estudiantes de piano avanzados, mientras que eran sus hijas quienes instruían a las niñas y jóvenes principiantes.

Robert y Clara Schumann, en 1847
Robert y Clara Schumann, en 1847 Eduard Kaiser / Wikimedia Commons

Además de ser una reconocida pedagoga, y junto con las facetas mencionadas hasta ahora, Clara Schumann se convirtió en una figura activa del panorama social y musical del momento, en el que siempre fue considerada como una igual por sus compañeros de profesión, sin distinción de género. Un ejemplo de ello fue su activa participación en la denominada “Guerra de los Románticos“.

Clara Schumann también fue esposa y madre de familia, algo que siempre compaginó con su carrera. Aunque durante su matrimonio con Robert Schumann su actividad profesional se vio limitada por las obligaciones familiares, cuando la enfermedad de su marido se agravó fue ella quien sacó adelante a toda la familia gracias, principalmente, a su labor pianística, la cual se incrementó notablemente al enviudar.

Así, Clara Schumann hizo equilibrismos con todas las facetas mencionadas, profesionales y personales, perfecto ejemplo de conciliación. Sin embargo, la investigadora Nancy B. Reich señala que, si en algún momento hubiera tenido algún conflicto a la hora de compaginar sus tareas, nuestra protagonista seguramente habría dado prioridad a su condición de artista, por encima de su condición personal.

Un recuerdo siempre necesario

Si Clara Schumann y otras mujeres de la música, la pintura o la literatura fueron figuras destacadas en sus campos, ¿cómo es posible que, en el momento actual, en el que hemos alcanzado tantos logros, hayamos relegado sus nombres a un segundo plano? Es nuestra responsabilidad reivindicar el reconocimiento que todas estas mujeres de la historia merecen.

En este caso, más allá de la celebración del bicentenario de su nacimiento, cualquier momento es propicio para recordar la gran labor desempeñada por Clara Schumann, una de las grandes mujeres de la historia de la música.

La dictadura de las marujas

  Eliana Guerrero y una compañera alertan a los viajeros del metro de la presencia de carteristas.

Las patrullas ciudadanas irrumpen en Barcelona: “Al final acabas sospechando de todo el mundo”

Expertos y Mossos d’Esquadra cuestionan la idoneidad de algunas de estas acciones y ven peligroso que los ciudadanos “se tomen la justicia por su mano”

“Llevo una semana de locos, con mucho trabajo y necesito bajar al metro”. Para Eliana Guerrero, 47 años, bajar a patrullar al subsuelo de Barcelona en busca de carteristas es una vía de escape. “Es como una valvulilla, suelto adrenalina y se te queda el cuerpo genial”, explica mientras controla desde dentro de un vagón que no haya carteristas en el andén de la estación de Arc del Triomf.

Guerrero, propietaria de una agencia inmobiliaria, lidera un grupo de unas 40 personas que se llama Patrulla Ciudadana. Se organizan por Whatsapp y rondan a diario en pequeños grupos buscando ladrones en el metro de Barcelona. Llevan una camiseta con el escudo de su organización, walkie–talkies y esprays de pimienta.

En el equipo participa gente de todo tipo. Está Jennifer Nguyen, una vietnamita de 36 años que tiene una coctelería en el centro de Barcelona. También Daniel S., un musculoso buzo profesional que vigila a diario los pasillos del suburbano. En el grupo también hay un disc jockey de renombre que no quiere ser citado y asegura que patrulla unas 7 horas diarias. Recientemente se les ha unido Nicole Orlando, una mujer estadounidense de 40 años que trabaja en una agencia de marketing.

Buscan carteristas, pero también adrenalina. Localizar un ladrón supone un premio en un juego del gato y el ratón que tiene los sofocantes pasillos del metro como escenario. La mayoría reconoce que están enganchados a esta práctica. “La tensión cuando encuentras a uno, los aplausos de los viajeros cuando echamos a un carterista… es adictivo”, reconoce Orlando, que dedica unas 10 horas semanales a patrullar el suburbano. “Cuantos más encuentras, más quieres”, añade Guerrero. “Hay días que nos hemos pasado más de 6 horas dando vueltas por el metro”.

Reivindicación del manifiesto SCUM en la una de las marchas de #NiUnaMenos

 

En la última convocatoria #NiUnaMenos, la tercera de una modalidad de marcha en protesta por la ola de femicidios que se inició en el año 2015, fue evidente el intento de copamiento por parte de ciertas corrientes extremas. Y hasta hubo alusiones, en forma de pintadas, al llamado Manifiesto SCUM.

Valerie Solanas, la autora de aquel documento, salió del anonimato el 3 de junio de 1968, cuando esperó al artista pop Andy Warhol en su estudio, The Factory, y le disparó tres tiros. Dos fallaron pero el tercero le atravesó hígado, estómago, esófago y pulmón.

El panfleto ultra-feminista de Valerie Solanas

El panfleto ultra-feminista de Valerie Solanas

Warhol fue declarado clínicamente muerto y en el hospital debieron abrirle el pecho para masajear el corazón y revivirlo. Las cicatrices fueron inmortalizadas en una impactante fotografía de Richard Avedon.

Warhol mostró sus cicatrices ante la lente de Richard Avedon

Warhol mostró sus cicatrices ante la lente de Richard Avedon

Warhol había conocido a Solanas cuatro años antes. Ella ya era una feminista ultraradical. Nacida en Nueva Jersey en abril de 1936, sus estudios de psicología en Maryland le habían servido para elaborar una contra-teoría freudiana. No es la mujer la que tiene envidia del pene, envidia del hombre por sentirse incompleta, sino al revés.

Estos postulados los había volcado en un texto titulado Manifiesto SCUM, en el que puede leerse: “El hombre es un accidente biológico; el cromosoma Y no es más que un cromosoma X incompleto, una serie incompleta de cromosomas. En otras palabras, el hombre es una mujer fallida, un aborto ambulante, un aborto congénito. Ser hombre es tener algo de menos, es tener una sensibilidad limitada. La virilidad es una deficiencia orgánica, y los hombres son seres disminuidos, incapaces de emoción“.

Solanas no se quedó en el diagnóstico. SCUM, que en inglés significa “escoria”, es también el  acrónimo de Society for Cutting Up Men (que benignamente puede traducirse como “Sociedad para destrozar a los hombres”), es decir, un plan de acción.

Valerie Solanas y su rebelión contra los hombres

Esta caricatura feminista de España es inaceptable y sólo consigue desprestigiar el legítimo mensaje del feminismo que realmente pugna por la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Una igualdad que aún no es plenamente real en el ámbito laboral y en los niveles directivos de empresas e instituciones y por la que es obligado seguir legislando y luchando. Una igualdad que requiere que la mujer no vea convertida su vida familiar como una opción incompatible con la profesional. El talento de la mujer es un activo aún malversado por el lastre de muchas inercias machistas, algunas de ellas especialmente peligrosas porque son inconscientes.

Sin embargo, la transformación de estas causas justas del feminismo en una soflama partidista es un propósito que debe ser denunciado aun a riesgo de caer víctima de los puristas de la corrección política. España es un país especialmente seguro para todos sus ciudadanos, incluidas las mujeres, en comparación con los países de la Unión Europea. El contraste se hace significativo en el ámbito de la violencia contra la mujer, donde España es superada por paradigmas de la igualdad de género, como Islandia, Finlandia o los Países Bajos, según Eurostat. Sin embargo, al ultrafeminismo le sucede lo mismo que a la extrema izquierda: tienen que mentir sobre el país en el que viven para hacerlo odioso y justificar sus ideologías totalitarias, en las que no caben las feministas que creen en sus propias posibilidades, que no ven la maternidad como una agresión y que propician la cooperación con el hombre para el desarrollo social, que apuestan por educar a los jóvenes en la dignidad que toda persona merece y no por doblegar la enseñanza con asignaturas doctrinarias sobre la sexualidad. El feminismo totalitario se ha convertido en una amenaza para la mujer.

“Todo eso lo aliñamos con un montón de millones de euros a asociaciones que para nada ayudan a la familia, sino que da la impresión que enconan a ambos miembros de la pareja”. El psiquiatra José Miguel Gaona ha remarcado que “no podemos olvidar que no solamente no ha disminuido con las supuestas y maravillosas leyes del anterior Gobierno el tema de la violencia doméstica, sino que incluso ha aumentado”.

Además ha añadido que “esconde otras oscurísimas realidades, dos tercios de los asesinatos de niños están cometidos por sus madres y a nadie se le ocurre hablar de la violencia femenina hacia estos infantes”. Gaona ha indicado que “hay otro factor indudable, los suicidios en España en varones se ha disparado, pero parece que a nadie importa. Qué está pasando, a dónde llega o que está sucediendo para que alguien se encuentre tan desesperado, mate a su pareja y luego se suicide.

Gaona ha explicado que “los holandeses, que me da la impresión que van más adelantados que nosotros, tienen casas refugios para hombres que se encuentran en situaciones límites” y ha insistido en que “la violencia doméstica, que no la de género, tiene una serie de aristas en las que los varones también están involucrados y en muchas ocasiones son víctimas y verdugos”.

  EL ULTRAFEMINISMO Y SUS VÍCTIMAS

   En una democracia se puede opinar de cualquier tema que toma estado público, se esté o no involucrado de forma directa en el mismo. Y más en la era virtual. Es así que, luego de mucho esperar, de recabar información y estar atento a los distintos discursos, me dispongo a hacer mi análisis sobre la cuestión.

En primer lugar, quisiera distinguir entre dos momentos del feminismo: uno, el primigenio, entendido como un movimiento enmarcado en el conjunto de luchas emancipatorias, al igual que sus “hermanas” por la libertad sexual y por los derechos civiles de los negros, entre otras. En ese entonces -década del 60-, los reclamos se fundaban sobre desigualdades palpables y hasta ese momento naturalizadas, que el espíritu de época reclamaba a gritos revolucionar.
El otro momento es el actual, medio siglo después de aquellos primeros gritos libertarios. Sin embargo, aunque la piedra basal del movimiento (la denuncia de la desigualdad entre varones y mujeres) se mantiene, el mismo tiene algunas diferencias sustanciales de contenido, y varias de forma, lo que hace que genere adhesiones pero también habilita detractores en virtud de ciertas contradicciones de base. A este movimiento lo llamaría “ultrafeminismo”, en tanto constituye una radicalización del discurso primigenio, un escalón más allá en lo discursivo, una escisión entre lo manifiesto y lo implícito, una tensión entre el eslogan y las acciones -que son hechos, pero fundamentalmente son palabras-, entre la tesis y su antítesis.
Históricamente, se nos ha dicho que el feminismo es un movimiento por la igualdad. Salvo algunas mentes reaccionarias, todos estaremos de acuerdo con este ideal.
El problema aparece cuando, bajo el ropaje de la igualdad, se advierte un trasfondo de acciones que, en una suerte de compensación retroactiva, tienden a jerarquizar a la mujer por sobre el varón, con las consiguientes estrategias discursivas tendientes a legitimar esta nueva supremacía, como por ejemplo a través de técnicas de denigración y caricaturización del opuesto.
Las malas lenguas le llaman a esto “hembrismo”, entendido como la versión femenina del machismo, por cuanto éste tiene de arbitrario y fóbico hacia el sexo opuesto; un rasgo que, en el caso del ultrafeminismo, se advierte en el fuerte componente misándrico presente en muchos de los discursos de las principales portavoces del movimiento, en su asociación -no pocas veces directa- del varón con la violencia, de éste como artífice exclusivo de aquélla. Una estrategia retórica que se complementa con la otra cara de la moneda, la victimización. Violencia y victimización, los dos polos sobre los que se construye a ese Otro, el varón, que aparece así en su versión más impersonal y esencializada, al estilo de “los buenos y los malos” de las películas hollywoodenses. Un reduccionismo que no admite grises y que, tanto en un caso como en el otro, busca smplificar lo complejo de las relaciones entre los sexos para establecer un blanco y negro que, ya se sabe, no beneficia sino a estrechos círculos de poder. Un populismo de género, si se quiere, al igual que tantas otras estrategias de división en los distintos campos de lo social (el blanco versus el negro, el rico versus el pobre, el progre versus el facho). Tecnologías de la división que se fundan en mantener la herida abierta y el debate cerrado.

 

 

Happy July 4 – 2019

Happy July 4 2019 – Feliz Dia de la Independencia

The Continental Congress approved the final wording of the Declaration of Independence on July 4, 1776. They’d been working on it for a couple of days after the draft was submitted on July 2nd and finally agreed on all of the edits and changes. July 4, 1776, became the date that was included on the Declaration of Independence, and the fancy handwritten copy that was signed in August (the copy now displayed at the National Archives in Washington, D.C.) It’s also the date that was printed on the Dunlap Broadsides, the original printed copies of the Declaration that were circulated throughout the new nation. So when people thought of the Declaration of Independence, July 4, 1776 was the date they remembered. We celebrate Constitution Day on September 17th of each year, the anniversary of the date the Constitution was signed, not the anniversary of the date it was approved. If we’d followed this same approach for the Declaration of Independence we’d being celebrating Independence Day on August 2nd of each year, the day the Declaration of Independence was signed!

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     El Día de la Independencia de los Estados Unidos,es el día de fiesta nacional que se celebra el 4 de julio en los Estados Unidos. Este día marca la firma de la Declaración de Independencia en 1776 en la cual el país proclamó su separación formal del Imperio británico. Usualmente se celebra con muchas actividades al aire libre como desfiles, partidos de béisbol y espectáculos de fuegos artificiales. Es la fecha tradicional de varias carreras y eventos.En las casas el tradiconal BBQ. etc.

Que bello es vivir

Hace unos días, en un debate sobre la necesidad de los movimientos sociales, salió a relucir lo de la “conciencia de clase” como elemento esencial para activar desde la calle una respuesta a la situación actual de pobreza, precariedad, explotación y desamparo. Pero me parece más una excusa para mantener un discurso ideológico y una retahíla teórica sobre una realidad que ha sido sobrepasada por el transcurrir de los tiempos en el cual la sociedad ha evolucionado y cambia permanentemente, lo cual exige nuevas perspectivas y argumentaciones si se quiere dar una respuesta concreta desde el análisis de la “realidad concreta”.

No es que la lucha de clases esté adormecida, sino que no funciona, por más que se quiera arrancar, pero la “batería” no sirve. Hace falta otro vehículo diferente.

Hay que romper las cadenas, pero ¿cómo?, he aquí la cuestión.

Muchas personas se asombran, o echan en cara en los debates, que en una sociedad con millones de parados no se movilicen. O los pobres “¡que protesten!”. “Son ellos quienes tienen que luchar”; “los demás les podremos apoyar, pero no me voy a pringar yo por ellos”, se dice con frecuencia. Lo que hacen apenas tiene repercusión mediática y somos tan hipócritas que cuando actúan y piden el apoyo social el planteamiento es decir que es “su” problema. Incluso organizaciones sindicales y partidos políticos de “izquierdas” apenas hacen algo al respecto y dejan el problema más importante de una sociedad relegado a un segundo plano, mientras que se teoriza o posturea con las cuestiones de las clases sociales, el sistema, la culpa es del modelo capitalista, etc. Pero ¿qué hacemos?, a parte de nada.

La sociedad ha dejado de estar definida por colectivos sociales claramente marcados, como sucedió en la sociedad industrial. Incluso en el auge de la lucha de la clase obrera hubo discusiones. Lo que definió la clase fue, en un principio, la propiedad de los medios de producción. Los artesanos, por ejemplo, fueron pequeño burgueses. Pero ¿y los hijos de la clase burguesa? No poseían nada, pero ya heredarían. O que los hijos de un obrero deseen una beca para estudiar y acabar haciéndose un “enemigo de clase”. La clase obrera siempre quiso que sus vástagos formaran parte de la clase dominante. Juegan a la lotería para ser ricos. Quieren “progresar” con lo cual la clase como estructura social se desvanece, pero no la necesidad de luchar por una transformación del modelo socio económico.

Poseer un piso o un coche, ¿son medios de producción?, pueden servir de aval para solicitar un crédito con el que adquirir los medios de producción de un pequeño negocio. Las grandes revoluciones las lideraron hijos de la burguesía: Che Gevara, Fidel Castro, Mao Zedong, Bakunin, Kropotkin, el mismo Marx mantenido por un empresario de la alta burguesía: Engels. Lenin, etc. Al final la clase obrera se tradujo políticamente en lo que se definió como proletariado: persona con conciencia de ser explotada, él o / y la clase obrera. Un concepto más amplio, con el fin de evitar contradicciones demasiado ostentosas.

Ante lo cual hoy ¿qué conciencia es necesaria para movilizar la sociedad? Una conciencia menos dogmática o conceptual, a cambio de otra más práctica e inclusiva: La conciencia de existencia, que es sobre cómo vivimos, más allá de ser explotados, manipulados, controlados y demás. Es una conciencia individual que se hace colectiva y es la que puede impulsar actualmente una movilización. Ha estado en el fondo de muchas protestas y actos masivos, pero sin definir como tal. Lo que se llama el descontento, estar indignados y como consecuencia la lucha por la dignidad, que parecen meras proclamas, una vez pasada la eclosión de su movilización dejan de usarse estos términos, como si hubiese dejado de estar, siendo al revés: Continúan vigentes, por lo que es necesaria su concienciación. Plantean en definitiva ¿cómo existimos?, personal y colectivamente.

La lucha debe de evolucionar y adaptarse a la nueva realidad. Formar parte estos procesos de la cultura alternativa, sin definir aún por ser propuestas etéreas. De ahí la necesidad de tomar conciencia de la nueva conciencia. Por ejemplo, un ejecutivo que gana miles de euros al mes, ¿es un “obrero”?, porque está contratado por una empresa o multinacional, puede acabar estando harto de su manera de vivir. No basta con decir “es un esbirro”, porque con el juego de calificativos nada cambia. No pocos de este colectivo “selecto” renuncian a esa manera de vivir y se van al campo, o a vivir del arte y de lo que les queda de parné fuera del circuito productivo. Se plantean su cambio desde la conciencia de existencia. Como el desempleado que se adapta a vivir de una prestación, cobijándose en la familia, es al plantearse cómo vive cuando se rebela al contemplar su situación vital, sin sentido, agobiado. La toma de conciencia nunca sucederá de repente por las ataduras mentales, de tipo social y psicológicas, como es el estar hecho polvo, el desánimo, el hastío y demás, sino que exige una reflexión más allá de las palabras diluidas en las redes sociales.

Es la conciencia de cómo suceden las injusticia, pero es aún más, en qué mundo vivimos y ver que hace falta cambiar esta manera de existir. Lo cual es un cambio de planteamiento, de modelo, lo que se llama un cambio copercicano, pues la realidad es vista de manera diferente. ¿Cómo existo? es algo que no resuelve tener un empleo, pues con medios para sobrevivir mi vida va a seguir siendo algo ajeno a mí. Esto afecta a toda una colectividad, incluso a quienes no lo perciben porque no siquiera lo piensan. es entonces cuando aparecen nuevas propuestas como la Renta Básica. O la necesidad de un modelo de desarrollo sostenible, cuando me planteo si quiero vivir rodeado de contaminación, o de atascos permanentes y demás. Es la forma de vivir lo que exige nuevas respuestas.

Hasta las pintadas han de ser originales y genuinas.

Un ejemplo de conciencia de existencia que me hizo preguntar ¿en qué sociedad vivimos? va más allá de la conciencia de clase porque ha envenenado a ésta. Fui a hacer la mudanza de una hija. Con pocos medios económicos. Con la ayuda de un chaval que tiene una furgoneta ya vieja. Me cobraba la décima parte que cualquier empresa. El coche se caló cerca de un taller mecánico de coches. Fuimos a pedir ayuda, si pudieran echar un vistazo, que podría ser cosa de nada. El desprecio, la manera de contestar dos trabajadores que ya tienen trabajo suficiente, que esperásemos, dicho con altanería. Estábamos al lado y era ver qué pasó. “Ese coche es una mierda”, llegó a decir uno.  Pudo decir que no podía, pero con amabilidad y no con esa prepotencia que manifestó. Al final el coche consiguió arrancar en aquel barrio de clase media. Fui a avisarle de que ya estaba resuelto y darle las gracias. Tuve que salir corriendo porque pensó que estaba hablando con segundas intenciones. ¿Qué le carcome por dentro a este trabajador para actuar de esta manera? Algo no funciona. Y se podrán poner muchos más ejemplos.

Al llegar al lugar de destino, no tuve cambio para pagar al chaval que me ayudó a trasladar las cajas de libros y maletas. Le quise pagar algo más de lo que me cobraba, pero no podía estirarme demasiado, pues no hubiera podido pagar el billete de vuelta a mi ciudad. No hubo forma de que nadie me cambiase un billete de cincuenta euros en otros de 20 o 10. Las respuestas fueron con desprecio, con  la sospecha de que fuera un timo: Una mercería, dos bares, una tienda de productos chinos, una heladería. Al final tuve que comprar en un kiosco una bolsa de patatas fritas.

Qué pena de sociedad, qué manera de vivir desconfiando de los demás, insolidarios los unos con los otros. Qué mundo de egoísmo, codicia, mezquindad. ¿Merece la pena una sociedad así? Es esta manera de ser la que mantiene la pobreza, el abuso contra los trabajadores, la destrucción de los ecosistemas, del patrimonio cultural mediante operaciones especulativas, es la base de la corrupción política que se extiende cada vez más y afecta a los de un lado y a los del otro.

Nuestra mente ordena la realidad, la manera de verla.

¿Queremos vivir así? Si queremos que cambien las cosas hace falta ver el conjunto del modelo y hacer propuestas económicas, políticas, educativas y demás que permitan analizar otra manera de existir. Un cambio sustancial. No es sólo debido a la explotación, el chantaje permanente, a la competitividad, sino que entra de lleno en la conciencia, la conciencia de ser personas que vivimos en sociedad. Que somos un ser-en-sí en la medida que somos un ser-para-otro. Para lograr esta nueva conciencia como eje de la nueva política hacen falta cambios muy profundos, posibles y necesarios. De lo contrario se nos hará insufrible existir y la desesperación será una constante irreflexiva que estallará en formas de acción violentas.